EMBODIMENT...
es una palabra que no tiene una buena traducción al castellano cuando la aplicamos a este campo de trabajo, pero que implica muchos procesos y mucha profundiad en lo referente a este tipo de trabajos con el cuerpo... Muchas veces me preguntan: "¿Qué es lo que vos hacés?"... Bueno espero de alguna manera sacar algunas dudas al respecto con estas sencillas explicaciones de algo que, a veces, no es tan sencillo de condensar en pocas palabras...

jueves, 26 de abril de 2012


TODO ESTÁ EN EL CUERPO

La psicología somática es el estudio de la conexión mente-cuerpo. Recurre a la filosofía, la medicina y otras ciencias en un intento de unificar el ser humano en un todo orgánico con el propósito de curarlo y transformarlo. Intenta unificar el campo teórico de la naturaleza humana.







A grandes rasgos está basada en las siguientes premisas:
1.      Cualquier proceso que se produce, sea físico, emocional, cognitivo o espiritual, ejerce un efecto en el conjunto de nuestro ser. Nuestra experiencia de un suceso debe llevarse a través del sistema sensorial (a través de una activa red de nervios) para que nuestra mente la registre. La única manera en que la mente se hace real es a través de los actos del cuerpo que la encarnan. Nuestra respuesta a los acontecimientos modifica la estructura física del cuerpo igual que las emociones y los pensamientos. Cuerpo/Mente es un continuo, más que dos sistemas separados y (en condiciones ideales) colaboradores.

2.      Como seres humanos, somos sistema de energías. Captamos y gastamos energía para vivir y esa energía determina nuestra identidad y nuestra conducta. La energía puede verse como el equivalente de la personalidad. Desde una perspectiva somática vemos cómo se absorbe energía del entorno, cómo se procesa y cómo se expresa. Los sucesos estimulan en nosotros el flujo de energía, energía que es interpretada entonces, en función de su impacto sobre la forma y el destino de nuestra estructura física. Después la energía es liberada al entorno en forma de comportamiento, hablando en un tono a la defensiva, pasivo o distante. Con frecuencia solemos tener demasiada o muy poca energía en el cuerpo, debido al uso permanente que hacemos de la contracción o del colapso como estrategia de defensa.

3.      Nuestra energía es una función vital tan básica que no puede ser mala. Gran parte de nuestro sufrimiento se debe a que constantemente se nos castiga por nuestra energía. Toda energía que rechacemos o temamos se hará distorsionada y se verá herida al no ser expresada o sentida de forma normal.

4.      Estamos organizados en torno a un círculo energético de sentimientos y expresiones. El sentimiento suele equipararse con la sensación y con el flujo pulsante de energía del cuerpo. Se produce dentro de éste y consiste en los datos puros a partir de los cuales aprendemos a etiquetar nuestras emociones y nuestros estados de ánimo. Nuestra capacidad para mantenernos receptivos a las sensaciones y a las energías de forma incondicional es el componente principal de un funcionamiento sano. Lo que debemos intentar es recuperar la sensación y la pulsación energética tratando de practicar el seguimiento y la confirmación de lo que nos dice la percepción sensorial.
La expresión es otro componente principal de un comportamiento sano. La única manera de expresarnos con nuestro cuerpo es con palabras o con gestos. Pero siempre buscamos una expresión que comunique de forma precisa nuestra experiencia interior.

5.      A nuestro cuerpo le encanta moverse y tiene que hacerlo. El movimiento es nuestra manera de definir la vida. Todos los movimientos del cuerpo pueden contemplarse como fenómenos vibratorios o pulsadores en un continuo que va de aproximado o lento (el avance físico a través del espacio), e intermedio (los fluidos que circulan por el cuerpo, los gestos, las vacilaciones emocionales), a precisos y rápidos (intercambios de iones, impulsos eléctricos). La expansión y contracción del proceso pulsador es vida en su máxima expresión.

6.      Cuando se frena el movimiento, se obstruye el flujo energía/vida y enfermamos. Y si se lo acelera, también se distorsiona este flujo, dando los mismos resultados: enfermedad. Y dicha enfermedad se manifiesta en todo nuestro ser. El sufrimiento se origina cuando intentamos sujetar y frenar o acelerar y lanzarnos a patrones de “ponernos entre la espada y la pared” en lugar de experimentar el movimiento que baila con lo que está sucediendo.

7.      El cuerpo es un símbolo para toda experiencia. Esto queda ilustrado en nuestro modo de utilizar el lenguaje. Decir que alguien es molesto como un grano en el culo puede reflejar realmente lo tenso que nos sentimos en su presencia. Al confiar en nuestros síntomas somáticos[i], escuchamos nuestras palabras, imágenes y sueños acerca del cuerpo para valorar cómo percibimos y organizamos nuestra experiencia. El cuerpo nos habla constantemente en el idioma de las sensaciones que es una fuente rica y vital de información e intuición.
Cuando dedicamos la mayor parte de la atención a nuestro concepto del yo, a saber quiénes somos, nos perdemos el acto vital y nutritivo de experimentar directamente el mundo sin filtros perceptivos y sistemas de creencias. Nuestra felicidad se basa en la capacidad de experimentar la vida directamente y hasta el último trago. Saber quiénes somos nos proporciona toda clase de historia o de ideas que contar. Las ideas pueden ser o no precisas; desde luego, toman forma a partir de lo que nos han dicho de nosotros mismos, así como de nuestras necesidades de ser aprobados y recibir atención. Saber quiénes somos nos proporciona una visión que puede dictar cómo vemos el mundo y como actuamos en él. Nos da una caja en la que vivir.
Pero es el acto de situarnos, de decir “¡Aquí estoy, en el aquí y ahora!”, lo que ilumina y embellece nuestra vida. Cuando sabemos dónde estamos, somos capaces de movernos en cualquier dirección que nos lleve la vida. Localizarme en el espacio me sitúa en el entorno como si me guiara una brújula. La única casa que vamos a tener durante toda nuestra vida es nuestro cuerpo. El único momento en el que podemos actuar es ahora. Estar en el presente otorga una experiencia directa que nos pone en contacto con nuestra vigencia, con la afinada percepción del mundo y de estar en él. Nos despierta al conocimiento de un cuerpo que vibra, que tiene pulsaciones, en el que vivimos y en el que nos movemos.
Nosotros deseamos saber dónde estamos en relación con el mundo que nos rodea y cómo podemos relacionarnos con los demás de manera satisfactoria en este mundo. ¿Cuáles son las fuentes de nutrición a las que podemos recurrir durante el trayecto? ¿Dónde está y cuál es el camino que nos llevara ahí? ¿Qué medio de transporte usamos?... Para eso necesitamos primero volver a localizar nuestro lugar primero de experiencia directa y de actividad vital.  

Referencia
“Getting our bodies back”, by Christine Caldwell


[i] Debemos entender síntomas somáticos no como una enfermedad, sino como la manera que tiene el cuerpo de comunicarnos lo que está pasando.

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